Pathfinder Wrath Of The Righteous
Los 10 caminos míticos de Pathfinder: Wrath of the Righteous
Qué representa cada Mythic Path, cuáles se eligen al principio y qué rutas avanzadas se desbloquean más tarde.
Pathfinder: Wrath of the Righteous tiene diez caminos míticos: Ángel, Demonio, Azata, Eón, Embaucador, Liche, Dragón Dorado, Enjambre que Camina, Leyenda y Diablo. Los seis primeros pueden orientar la campaña desde los rangos iniciales; los cuatro últimos son rutas avanzadas que exigen decisiones y condiciones concretas.

Caminos míticos iniciales
Ángel
La ruta clásica del bien y la protección. Sus poderes sagrados dañan demonios, curan aliados y refuerzan al grupo. Encaja especialmente bien con personajes divinos y con una cruzada basada en la redención y el deber.
Demonio
Canaliza la ira y el poder del Abismo. Permite abrazar los impulsos violentos, intentar dominarlos o luchar contra ellos. Sus decisiones alteran relaciones y conducen a una campaña mucho más agresiva.
Azata
Representa la libertad, la espontaneidad y un bien poco convencional. Inspira a los aliados, ofrece soluciones creativas y cuenta con compañeros únicos. Es apropiado para quien prefiera desafiar reglas sin abandonar una orientación heroica.
Eón
Actúa como juez del orden cósmico. Detecta anomalías, aplica la ley y llega a intervenir en acontecimientos que otros caminos aceptan como inmutables. Sus decisiones suelen exigir neutralidad y disciplina.
Embaucador
Convierte el azar, el humor y la ruptura de expectativas en armas. Manipula probabilidades y ofrece resoluciones absurdas o imprevisibles. Aunque su tono sea cómico, puede transformar de forma profunda sistemas y personajes.
Liche
Se centra en la nigromancia, la inmortalidad y un ejército de no muertos. Puede levantar adversarios y antiguos aliados como servidores. Es una ruta poderosa para lanzadores arcanos, pero obliga a aceptar consecuencias personales y políticas.
Caminos avanzados
Dragón Dorado
Defiende la sabiduría, la misericordia y la posibilidad de redención. Otorga una forma dracónica con vuelo y aliento, además de mejoras generales. Su acceso depende de haber atendido una cadena de pistas y personajes durante la campaña.
Enjambre que Camina
Es una de las rutas más destructivas. El comandante se convierte en una entidad devoradora y rompe con prácticamente todos sus aliados. Está pensada para una partida deliberadamente malvada y solitaria, no como una mejora neutral.
Leyenda
Rechaza el poder mítico externo para confiar en la capacidad mortal. A cambio permite un desarrollo extraordinario mediante niveles de clase normales. Es una opción flexible para configuraciones multiclase y para personajes que se niegan a servir a fuerzas superiores.
Diablo
Abraza la jerarquía, los contratos y la corrupción del Infierno. No es lo mismo que Demonio: los diablos representan un mal legal y calculado. Solo determinadas rutas previas pueden desembocar en esta transformación.
Cómo funciona la elección
- Solo el protagonista obtiene un camino mítico completo.
- Los rangos míticos avanzan en momentos concretos de la historia, no mediante experiencia normal.
- Los niveles míticos no sustituyen los niveles de clase; el personaje puede seguir desarrollando su clase hasta el límite normal.
- La alineación y las decisiones pueden abrir, cerrar o complicar una ruta.
- En un rango avanzado de la campaña aparece una oportunidad para confirmar o cambiar la dirección elegida.
Qué camino elegir
Ángel y Azata son opciones accesibles para una primera partida heroica. Eón exige aceptar decisiones rígidas; Embaucador favorece una campaña caótica; Liche y Demonio cambian notablemente la relación con los compañeros. Leyenda resulta atractiva para construcciones centradas en clases, mientras Dragón Dorado funciona como giro hacia la redención. Enjambre y Diablo conviene reservarlos para partidas diseñadas alrededor de sus requisitos.
Guarda la partida antes de las decisiones míticas importantes. Algunos desbloqueos dependen de acciones realizadas muchas horas antes y no pueden recuperarse únicamente cambiando la alineación al final.